Woodstock: 3 Days of Peace and Music (1970)

 

Woodstock: 3 Days of Peace and Music (1970)

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Tal día como hoy, un 15 de Agosto de hace cuarenta y cuatro años, se celebraba en pleno apogeo del movimiento hippie el festival de Woodstock 69, un hito sin precedentes en la historia del rock que significó algo más que música. Las banderas pacifistas ondeaban al viento, factores como las protestas contra la guerra del Vietnam, formaban parte de la realidad cotidiana e impregnaban el ambiente de tensión y nerviosismo, en una época políticamente cargada. Y de una manera instantánea, Woodstock se convirtió en un canto a la paz, al amor y a la solidaridad.

Gracias a Woodstock, la humanidad se concienciaba que de algún modo, el mundo tenía que cambiar y que ya estaba exhausta de conflictos bélicos e injusticias que atentaban contra los valores tradicionales de su sociedad y cultura. A nuestro juicio, Woodstock fue su voz. Fueron tres días inolvidables de paz y música que marcaron a fuego la identidad de toda una generación… el resto ya esta escrito en los libros de historia.

Así se gestaba este macro concierto de dimensiones desproporcionadas, durante tres días consecutivos 15, 16, 17 y la madrugada del 18 de Agosto de 1969, una brillante constelación de estrellas musicales se daba cita en aquel barrizal de lodo y fango, para iluminar el firmamento a través de un arte al que conocemos como rock and roll.

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La organización, corrió a cargo del ejecutivo discográfico Artie Kornfeld y Michael Lang, unos jóvenes productores que apenas rondaban los 25 años y que tenían la idea de construir un estudio de grabación, que finalmente desembocó en un festival de música y artes. Respondieron a un anuncio publicado por John P. Roberts y Joel Rosenman en el New York Times… y ni por un instante, se imaginaban la repercusión que Woodstock tendría años después.

Curiosamente, este mítico festival nunca se realizó en el territorio de Woodstock, simplemente tomaría su nombre, ya que los habitantes de esta localidad se opusieron totalmente a la organización del evento y les obligaron a trasladar el escenario. Finalmente, se celebró en una granja lechera de Bethel propiedad de Max Yasgur, situada a 69 km, en el estado de Nueva York. Artie Kornfeld y Michael Lang alquilaron el terreno por 50.000 dólares.

Económicamente, Woodstock fue un rotundo fracaso y la organización del festival solamente obtendría beneficios en años venideros, gracias a la gran cantidad de material recopilatorio, películas y álbumes relacionados con lo que allí sucedió.

Uno de los más famosos es el documental “Woodstock: 3 Days of Peace & Music” (1970), dirigido por Michael Wadleigh y montado por Martin Scorsese, lo estrenaron al año siguiente de Woodstock e incluso ganó un premio Oscar. Destacado, el film de 2009 “Taking Woodstock” dirigida por Ang Lee.

Tiempo después, se repetirían ediciones de Woodstock, como la del 1979, 1989, 1994 y 1999. Pero ninguna como la de 1969, la primera, única e irrepetible.

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Muchos de los artistas que tocaron en Woodstock eran músicos ya consagrados en aquellos tiempos, a otros como Joe Cocker o Santana, les sirvió para proyectarse hacia el estrellato del rock gracias a la fama mundial que este evento adquirió. Hasta la fecha, tanto Joe Cocker como Santana jamás habían participado en un festival de estas características.

Realmente interesante, fueron los datos que se aportaron acerca de los artistas que fueron invitados y que por diferentes circunstancias no asistieron a Woodstock. Serían ilustres ausencias como la de Frank Zappa, que se negó porque “había mucho barro en Woodstock”, Los Doors, inicialmente confirmaron su presencia, pero al final lo valoraron como “una versión reducida del “’Monterey Pop Festival”, los Led Zeppelin se encontraban de gira, al margen de comentar que les parecía lo que iba ser un “pequeño festival”, entre otras destacadas declinaciones como las de Bob Dylan, Byrds, King Crimson, The Beatles, The Jeff Beck Group, Spirit, The Moody Blues, Joni Mitchell o Jethro Tull. Casualidades de un destino, que decidió que estos artistas no apareciesen en Woodstock… pero no importó demasiado.

Un amplio número de músicos acudieron a Woodstock. Y aunque la mayor parte de actuaciones estuvieron a un excelente nivel, muchas de las bandas sufrieron diversos problemas técnicos y de sonido.

En los días previos al espectáculo, kilométricas caravanas de vehículos se agolpaban en las principales carreteras de acceso, dando lugar a atascos monumentales. Al margen de esto, se le unían las constantes quejas vecinales, los numerosos problemas para contactar con los artistas; la organización se vio desbordada, la comida fue insuficiente y las instalaciones sanitarias no eran aptas. En los medios de comunicación, a los periodistas se les ordenaba publicar opiniones desfavorables, resaltando solamente los puntos negativos referentes a la celebración de Woodstock… pero su llegada era ya inminente.

Aproximadamente, el áforo del festival estaba destinado a 250.000 personas, pero se calcula que fueron alrededor de 500.000 las que acudieron y se estima que 250.000 no pudieron llegar. Durante tres días muchos durmieron a la intemperie, otros en tiendas de campaña… y se vivieron intensas noches de sexo y drogas, en especial LSD y marihuana. Todo ello, con la música rock de fondo. Reinaba el caos y el descontrol, se derrumbó la valla de contención, oleadas de visitantes acceden al recinto sin abonar los 18 dólares que costaba la entrada, convirtiendo un evento que en un principio iba a ser de pago… ¡¡¡en gratuito!!!

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Llegó el Viernes 15 y a las 17:07 de la tarde, con el escenario situado al fondo de un lago, la apertura del festival corrió a cargo del cantante y guitarrista de folk estadounidense Richie Havens, con “I Can’t Make It Anymore” e interpretando unos memorables himnos mundiales “Strawberry Fields forever” y “Freedom”… apoteósico Richie Havens, poseedor de una gran personalidad. Sin duda, fue otra de las imágenes que Woodstock nos dejó para la posteridad.

Los Sweetwater, con sus psicodélicos “What’s Wrong” ,”Motherless Child” o “Two Worlds”.

Una silenciosa lágrima, cayó sobre Woodstock cuando Bert Sommers entonó su emotivo “Jennifer”.

Para el recuerdo colectivo, permanecerá la intervención de Country Joe McDonald, que hizo soñar y cantar a miles de personas al ritmo de su “I Feel Like I’m Fixin’ To Die Rag”, una de las proclamas en contra de la guerra del Vietnam más profundas del concierto… y otra de las canciones insignia del festival. Country Joe Mac Donald tocó sin su banda, los Fish, pero los versos de este tema quedarán marcados para siempre en la memoria del rock:

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“And it’s one, two, three, What are we fighting for?, Don’t ask me, I don’t give a damn, Next stop is Vietnam; And it’s five, six, seven, Open up the pearly gates, Well there ain’t no time to wonder why, Whoopee! We’re all gonna die.”

John B. Sebastian con “Rainbows All Over Your Blues”… y vestido con su peculiar camisa amarilla, todo un icono gráfico. Incluso se tomó su fotografía de espaldas para una portada.

Arlo Guthrie, el hijo del influyente músico de folk Woody Guthrie y mentor de Bob Dylan, con esas joyas como “Coming Into Los Angeles”, “Amazing Grace” y “Story about Moses and the Brownies”.

Tim Hardim con“If I Were a Carpenter”, “Simple Song Of Freedom” y “Speak Like A Child”.

El folk psicodélico de la Incredible String Band se reflejó en “When You Find Out Who You Are”, “Sleepers Awaken” o “Invocation”.

El músico indio Ravi Shankar, encandila con su música: “Raga Puriya-Dhanashri/Gat In Sawarital”, “Tabla Solo In Jhaptal”, “Raga Manj Kmahaj (AIap, Jor, Dhun In Kaharwa Tal)”

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El Sábado 16 fue el día de la lluvia, que convirtió aquel inmenso prado en un lodazal gigantesco. Pero no fue impedimento alguno para los Quill, Santana, Canned Heat, Mountain, Grateful Dead, Keef Hartley Band, Country Joe And The Fish, John B. Sebastian, Creedence Clearwater Revival, Sly & The Family Stone (uno de los mejores grupos negros del momento), Janis Joplin con su Kozmic Blues Band, The Who y Jefferson Airplane. Muchos de ellos tocaron empapados por el agua.

Increíble Santana, con su magnífico latin-rock y sus espléndidos “Soul Sacrifice”, “Evil Ways” o “Jingo”. Por aquella época, Carlos Santana solamente tenía publicado un disco y era prácticamente un desconocido en aquellos tiempos. Pero la colosal actuación que llevo a cabo, quedará escrita con letras de oro en la biblia del rock.

Janis Joplin, la diva del rock junto a sus Kozmic Blues Band en “Ball ‘n’ Chain”, “Kozmic Blues” o “Piece of My Heart.”. Dio toda una muestra de poderío con su desgarradora e imponente voz.

Con la mejor alineación de su trayectoria musical y llegados desde Los Ángeles, se presentaban los Canned Heat liderados por el “Oso” Hite a la voz, el genial Larry Taylor, uno de los mejores bajistas que ha dado el rock, acompañados por Alan Wilson y Harvey Mandel a las guitarras y Adolfo “Fito” De La Parra a la batería. Tocaron “A Change Is Gonna Come/Leaving This Town”, “Going Up the Country”, “Let’s Work Together”, “Woodstock Boogie” y “On the Road Again”.

La Creedence Clearwater Revival de John Fogerty regaló un buen abanico de clásicos: “Green River”, “Commotion”, “Bad Moon Rising” “Proud Mary” “I Put a Spell on You” o . “Born on the Bayou” entre otros…y todo el mundo estaba durmiendo…

Los Sly & The Family Stone, hicieron las delicias del público con su inconfundible estilo funky-soul en “Love City”, “Everyday People” o “Sing a Simple Song”, un glorioso “I’m going to take you higher” y un sin palabras “Stand!”.

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Un sobresaliente, a los estadounidenses “Mountain” con Felix Pappalardi al frente y el virtuoso guitarrista Leslie West, con “Southbound Train” y la sensacional “Blood of the Sun”. Y desplegaron toda su imaginería, reflejada en “Theme for an Imaginary Western”, composición del ex cream Jack Bruce.

El infortunio, cayó sobre los Grateful Dead. Woodstock pudo haber sido otro punto álgido en su carrera, pero su puesta en escena fue cortada cuando los amplificadores del escenario se sobrecargaron durante “Turn On Your Love Light”, ya que la lluvia inundó el escenario y corrieron serio peligro de descargas eléctricas, alcanzando algunas a Jerry García y Bob Weir. Por este motivo, no aparecen en la filmación. Anteriormente, interpretaron “St. Stephen” “Mama Tried”, “Dark Star” y “High Time”.

A los británicos The Who, les sorprendió el activista político Abbie Hoffman, que interrumpió la actuación del grupo para dar un discurso de protesta en contra del encarcelamiento de John Sinclair. Tocaron durante hora y media, enloqueciendo al público con sus clásicos: “I Can’t Explain”, “Tommy Can You Hear Me?”, “Pinball Wizard” o “My Generation” entre otros. Varios de ellos, procedentes de su ópera rock “Tommy”.

Originarios de California y uno de los máximos exponentes del “flower power”, los Jefferson Airplane aterrizaban en Woodstock con “Somebody To Love”, “Volunteers” o “White Rabbit”, entre otros hits y un gran blues “Uncle Sam’s Blues”.

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El Domingo 17, tuvo como protagonistas principales a los Joe Cocker and The Grease Band, Country Joe & The Fish, Ten Years After, The Band, Blood, Sweat & Tears, Johnny Winter, Crossby, Stills, Nash And Young, Paul Butterfield Blues Band, Sha Na Na y Jimi Hendrix.

De antológica, se puede clasificar la interpretación de Joe Cocker con “Feelin’ Allright”, “With A Little Help From My Friends” y “Let’s Get Stoned”. Joe Cocker fue la voz de Woodstock. Después de tocar, el cielo comenzó a rugir… y una tormenta eléctrica se cebó sobre Woodstock. Los rayos estuvieron a punto de alcanzar las estructuras metálicas que sostenían las luces y amplificadores y se suspendió el concierto varias horas. Pero no había nada que pudiese parar al rock.

Los canadienses The Band, una vez más nos obsequiaron con ese glorioso tema“The Weight”, todo un patrimonio cultural de la humanidad. El tejano Johnny Winter, acompañado de su hermano Edgar Winter en dos canciones, no dejarían indiferente a nadie con su “Mean Town Blues” y “Tobbaco Road”… ya había comenzado la leyenda del albino de oro.

Extraordinarios los Ten Years After, capitaneados por ese fenómeno de la naturaleza llamado Alvin Lee. No fue un domingo cualquiera, todavía hoy se recuerda su fantástica actuación con aquel soberbio “I’m Going Home”.

En todo su esplendor se pudo ver a Crossby, Stills, Nash and Young con el emocionante “Marrakech Express”, “49 Bye-Byes”, “Find the Cost of Freedom” o “Judy Blue Eyes”. Neil Young se saltó el pase acústico y evitó ser grabado durante el eléctrico.

La Paul Butterfield Blues Band, dejaba otra huella imborrable con su característico blues: “Everything’s Gonna Be Alright”, “Driftin’” “Born under a Bad Sign” “Morning Sunrise” y “Love March”.

En último lugar, le llegó el turno al dios de la guitarra Jimi Hendrix, ataviado con una chaqueta de flecos y apoyado por su banda Gypsy Sun and Rainbows, que clausuraban el festival deleitando con un magistral himno eléctrico” “The Star Spangled Banner”, en señal de protesta al comportamiento bélico del gobierno de los EEUU.

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Su legendaria actuación ante mucho menos público, se convirtió en el auténtico símbolo de Woodstock. Al parecer, se dice que fue Jimi Hendrix quien solicitó tocar el último. Imperecederas fueron sus improvisaciones, su asombrosa música de otra dimensión, sus maravillosas distorsiones con la guitarra…”Woodstock Improvisation”, “Villanova Junction”, “Voodoo Child (Slight Return)”, “Stepping Stone”, o “Purple Haze”.

A las 10:30 de la mañana del lunes 18, Jimi Hendrix tocó “Hey Joe”, el último tema que cerraba definitivamente el festival. Y con él se iban los tres días más transcendentales que vivió la historia musical contemporánea.

Así concluye la aventura musical más grandiosa que vio nacer el siglo XX, un evento multitudinario que atrajo a medio millón de personas unidas por la música y su deseo de paz para el mundo. Quiero creer, que encarnaron a la perfección un inmortal espíritu que después de cuarenta años, todavía perdura.

Arropados por las estrellas del rock and roll, únicamente armados con guitarras y poesía, mostraron su rechazo a la guerra. Leyendas eternas que en aquellos días elevaron la música al infinito, haciendo que la humanidad se estremeciese. Una experiencia única que jamás se volverá a repetir y que marcó el principio y el fin de una época. Y por supuesto, el despertar de una nueva conciencia.

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