Yes – The Yes Album (1971)

Yes

The Yes Album (1971)

portada

Es difícil describir el estilo de Yes, con ellos nunca sabes qué esperar, pero es claro que cuando escuchamos este disco y el primero, hay enormes diferencias. Se nota la evolución y la madurez de la banda. Aún no están en su zenit, pero se nota a leguas que han dado pasos gigantescos hacia él.

Para su tercer disco, Yes iniciaría la tendencia de las bandas prog germinales de comenzar a cambiar su sonido a uno más elaborado, experimental, más tendiente al jazz y a temas épicos con multipartes, con despliegues de solos y técnica, y con líricas pseudofilosóficas. Este álbum significó un avance en la búsqueda de su identidad y sonido propio, y precisamente el rompimiento con los sonidos más psicodélicos y de tendencias Pop con que comenzaron.

Tambien significaría un cambio de integrantes que los llevaría a su alineación más emblemática. Peter Banks había sido amablemente pateado en el trasero antes del lanzamiento del “Time And Word”. Así que aquí es cuando Steve Howe entra en escena, con esa guitarra virtuosa que contribuiría enormidades a la personalidad de la banda, y ayudando a conseguir el sonido clásico del grupo. Howe incluso saldría en la portada estadounidense del Time And Word (aunque no había tocada nada), a manera de revancha del resto del grupo a Banks.

Tras algunos ensayos de calentamiento con Howe, la banda se mudó a una granja en Devon para escribir y pulir el nuevo material. Por esas fechas traían además la presión de Atlantic, ya que sus primeros dos discos no habían sido precisamente exitosos, y sabían que un tercer fracaso significaría quedarse sin disquera. En esos días, la banda logró una gran cohesión, no sólo con Howe, sino limando las fricciones que ya habían empezado a surgir entre los demás miembros. Pareció quedar claro desde el inicio que expandirían sus sonidos, ya que Steve les daba más variedad con sus influencias Folk y Country, y usaba un montón de guitarras acústicas y eléctricas que creaban distintos moods. Pero los demás también aportaban diversos sonidos, el jazz con el teclado y batería, ciertos toques Funk del bajo, las complejas armonías vocales…

Yes ya había mostrado su potencial en sus primeros dos discos, pero fue con The Yes Album con el que la rompieron a nivel mundial. Su debut había sido ya epónimo, pero el título de éste disco parece adecuado, una especie de nuevo arranque, un “reset” en el que están ya cercanos a su sonido clásico, faltando solo Rick Wakeman por unirse a la ecuación.

Este disco es pues una especie de transición, ya no hay covers, ya no hay un solo tema que haga remembranza a los Beatles. De las 6 rolas del tracklist, tenemos 3 temas épicos de alrededor de 9 minutos cada uno “Yours is No Disgrace”, “Starship Trooper” y “Perpetual Change”, sobre los cuales giran el resto de los temas más cortos. The Yes Album se siente aún como un disco de Rock, pero con preciosos arreglos de órgano, un bajeo crujiente que acapara reflectores desde el primer instante y va manejando el Groove, la potente guitarra de Howe y encantadoras armonías y melodías vocales. Eso sí, llevadas a un nivel mucho más complejo.

Desde las primeras notas, el bajo de Chris Squire brilla con ganas, con ese efecto crujiente y la inconfundible técnica que se echa al hombro grandes pasajes de las canciones, sobre todo en las partes más pesadas o explosivas; Bruford con su estilo, denso, medio jazzy, medio impredecible, pero que sirve como pegamento y termómetro para el resto de los instrumentos; El órgano Hammond de Kaye, que brilla enormidades y que uno entiende que fuera reemplazado después por una de las 2 únicas personas que quizá lo superaban por esas fechas: Keith Emerson y Rick Wakeman, pero que por lo hecho en este disco, parece algo injusto; Howe, haciendo que la guitarra no sólo sea notable, sino sobresaliente, metiendo distorsión, luciendo requintos, y metiendo arreglos acústicos en los que igual brilla; y Jon Anderson, que conforme pasa el tiempo, amplía su altísimo rango vocal, va perfeccionando melodías y usa su voz como un instrumento más, pero a la vez, va sonando cada vez más frío.

Después de The Yes Album los muchachos se irán volviendo más y más ambiciosos, y aquí parece haber aún un balance entre escuchabilidad y virtuosismo, que siempre ha sido el talón de Aquiles de las bandas prog. Este es además, uno de esos discos en los que vale la pena escuchar no sólo como un todo, sino por capas, siguiendo un instrumento por vez (considerando las voces como un instrumento más) para poder disfrutarlo a plenitud. Quizá esto fue lo que hicieron los integrantes de Yes, ya que al final Tony Kaye resulta el menos sobresaliente, y si a eso sumamos su resistencia a usar sintetizadores, pues su suerte estaba echada…

Mini Dato:

* Tras la grabación del disco, la banda tuvo un accidente automovilístico regresando a Londres. Kaye se rompió un pie, y se puede ver el yeso en la foto de la portada, en el que el grupo rodea una cabeza de maniquí.

* Reemplazado por Rick Wakeman, Tony Kaye siguió los pasos de Banks y se introdujo en el grupo que este había formado: un proyecto denominado Flash.

Bitrate: 320 Kbps

01 – Yours Is No Disgrace
02 – The Clap
03 – Starship Trooper: Life Seeker / Disillusion.
04 – I’ve Seen All Good People: Your Move / All
05 – A Venture
06 – Perpetual Change

Cortesía de la Caverna de Corvan !!

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