Jethro Tull – Thick as a brick (1972)

Jethro Tull

Thick as a brick (1972)

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Escribir sobre un disco tan complejo suele ser difícil, pero en el caso de Thick As A Brick, creo que todo podría resumirse con una sola palabra: “perfecto”. Era 1972, el auge del rock progresivo, y Jethro Tull se mete de lleno en esta nueva movida con una propuesta muy ambiciosa: un disco de una sola canción. Así es, los dos lados son en realidad la misma canción, y si están separados es sólo por una cuestión técnica. Obviamente, esto traía muchos riesgos.

Un disco de una sola canción puede hacerse inabarcable, y de hecho es muy difícil que uno pueda centrar realmente la atención en las primeras oídas. ¿Cómo hace el loco de Ian Anderson para solucionar esto? Haciendo música de la más alta manufactura. Mientras todos los demás grupos de prog se peleaban por ver quién hacía la cosa más bizarra, quién experimentaba más, Anderson ensaya una “descomplejización de la complejidad”. ¿A qué me refiero con esto? Simple: hace parecer fáciles cosas que no lo son. Esta larga suite no suena para nada difícil: no es desentrañable, no se enreda, no parece ser realmente complicada. Pero en realidad se trata de música muy compleja, con demasiadas ideas, demasiados matices, sólo que la banda encuentra la manera de ordenar todo de manera perfecta y tal que no nos demos cuenta de lo difícil que es en realidad todo.

Los músicos que formaban Jethro Tull en esa época: Martin Barre a la guitarra, John Evans en los teclados, Jeffrey Hammond-Hammond al bajo y Barriemore Barlow a la batería. Todos ellos se encontraban en un momento de forma absolutamente privilegiado, habiendo conseguido una compenetración perfecta y un entendimiento completo con su líder. Hasta tal punto había llegado esa compenetración y entendimiento, que la banda al completo colaboró en el desarrollo del disco y en sus arreglos. En este proceso de gestación de su segunda obra maestra, Jethro Tull iba además a consolidar la formación más virtuosa e impresionante a nivel musical de toda su carrera, algo que es bastante lógico, si tenemos en cuenta que todos, con la excepción de Barre, ya estuvieron en la etapa de The Blades y The John Evan Band, dos formaciones anteriores a los Tull.

Pasando a la música en sí, es realmente un delirio. Lo que más me asombra del disco es la cantidad de ideas y cómo logran hacerlas fluir. Es una canción formada por varias partes, cada una genial a su modo, y todo encaja perfectamente. Uno puede oír una balada folk, luego una especie de marcha medieval, sobresaltarse con un riff de hard-rock al segundo siguiente, y en ningún momento la cosa suena emparchada o agregada a la fuerza. Las transiciones entre las distintas secciones de la suite siempre se dan naturalmente, con elegancia, con belleza, y nunca dejan de suceder cosas. Esto también es increíble: la cantidad de cosas que suceden a nuestro alrededor. Las canciones dentro de la gran canción están repletas de matices, flautas saliendo de la nada, campanitas, vientos, contrapuntos, riffs, coros, cambios de ritmo. Nunca dejan de pasar cosas, y uno nunca deja de descubrirlas. Por si esto fuera poco, las piezas en sí son obras maestras. Y perfectamente ejecutadas. Las melodías son excepcionales y la banda logra una inmensa variedad de sensaciones: desde una balada emotiva, hasta un rock furioso, atravesando apacibles pasajes de folk inglés, endemoniadas marchas cuasi-incas, logrando una obra realmente diversa. Y todo esto respaldado por una gran actuación de Anderson en la flauta.

Martin Barre también se destaca como un GRAN guitarrista acústico, y además aparecen pianos, campanas, órganos, masas de vientos, orquestas de cuerdas, mandolinas, clavicordios, cornos y todo tipo de instrumentos para hacer más barroca la experiencia. Importante destacar a John Evan, el tecladista, que nunca es nombrado pero aquí cumple una labor excelente, no sólo aportando masas de teclados sino líneas de piano realmente hermosas y hasta un solo de rock pesado.

Cuando en 1971 Jethro Tull publicó “Aqualung”, muchos críticos pensaron que el grupo había alcanzado la cumbre de su creatividad. Ian Anderson, líder de la banda, sonreía sarcásticamente ante tal idea. Del mismo modo, buena parte de la crítica lo consideró un disco conceptual, ya que cada cara del Lp parecía girar alrededor de un concepto concreto. Ian Anderson volvía a sonreír secretamente. Por otro lado, el álbum marcaba una evolución musical absolutamente genial, dejando atrás el blues rock de sus inicios y buscando nuevas formas de expresión, como el hard rock, el folk y el rock progresivo. Fue un disco tan variado que se ubicaba por igual en las diversas categorías musicales de la época, hasta el punto de que para muchos suponía la mayor evolución musical del grupo, sin que se atisbaran posibilidades de ir más allá. Ian Anderson encontró en esta última afirmación nuevas razones para sonreír, pero también un estímulo adicional para demostrar a todo el mundo de lo que era capaz.

“Escribí Thick as a Brick como una burla, una parodia de los álbumes conceptuales. El disco que lo precedía, “Aqualung”, había sido visto por los críticos musicales como un álbum conceptual, cosa con la que yo estaba totalmente en desacuerdo, aunque hubiera tres o cuatro canciones de ese tipo juntas, así que me dije “Ok, démosle a todo el mundo la madre de todos los álbumes conceptuales. Una parte importante de ello fue hacer pensar a la gente que las letras estaban escritas por un niño de ocho años, una especie de cerebrito, de niño precoz, que supuestamente había venido con todo ese montón de poemas ininteligibles a los que nosotros le habíamos puesto la música. Era algo muy divertido, yo intentaba implicar a la gente en ello y hacer que se divirtiesen con la broma. Era la época de Monty Python”.

Con el paso del tiempo resulta absolutamente increíble que incluso en la actualidad algunos críticos sigan preguntándole a Ian si realmente las letras de “Thick as a Brick” las escribió ese crío inexistente. Tal controversia incluso levantaría ampollas en 1972, ya que el propio Anderson continuó con la broma y en varias declaraciones insinuó que ese niño era, en efecto, el que había escrito las letras del Lp. Hubo incluso críticos musicales que se enfadaron enormemente al ver cómo habían hecho el ridículo dando crédito a esa patraña y habiendo dejado constancia por escrito, en sus artículos, de tal equivocación, lo cual ponía en duda su reputación y su credibilidad.

Por fin “Thick as a Brick” ve la luz el 10 de marzo de 1972 en Gran Bretaña, editándose poco después, en abril de ese mismo año, en Estados Unidos. Lo primero que sorprende es la presentación del disco, original y atractiva, además de tremendamente ingeniosa. La portada del Lp es la portada de un periódico, el St. Cleve Chronicle, concretamente el número 1003 de los que supuestamente se llevarían editados. Lógicamente, se trata de un diario imaginario, creado por el grupo para la ocasión. En dicha portada se ve lo que es la noticia principal del periódico, que no es otra que la descalificación del poema “Thick as a Brick”, escrito por el niño de ocho años de edad Gerald Bostock, que había ganado el primer premio de una competición literaria patrocinada por la Society for Literary Advancement and Gestation (S.L.A.G.). El motivo de la descalificación eran los cientos de protestas y amenazas recibidas después de que el poema fuese leído en la cadena de televisión BBC, por considerarlo obsceno y moralmente reprobable, además del consejo de una serie de psiquiatras infantiles que veían claros signos de desequilibrio en la mente de Bostock. Al mismo tiempo, y como noticia adicional, aparece otra en la que se anuncia que Gerald Bostock habría dejado embarazada a una chica de 14 años de edad, aunque se duda de que un niño de su edad pueda hacer tal cosa.

Con todos estos ingredientes se lanza al mercado una auténtica joya del rock, un disco completísimo, sencillamente perfecto en lo musical y en lo temático. Las noticias que aparecen en esa primera plana del periódico, así como la relación entre ellas y la forma en la que están redactadas, dicen mucho de lo que significa este álbum, de su auténtico mensaje o “concepto”, que no es otro que el de la crítica sin tapujos de la hipocresía, el puritanismo llevado a sus extremos, las conflictivas relaciones entre generaciones diferentes dentro de una misma familia y de una misma sociedad, y la moral utilizada como pretexto para conseguir los más taimados objetivos. De todo ello es de lo que nos habla “Thick as a Brick” como disco conceptual, y resulta asombroso el modo tan inteligente que finalmente usó Ian Anderson para hacer llegar ese mensaje sin que se perdiese el tono burlón con el que decidió impregnar todo lo referente a la letra de este álbum. Consiguió trasladar a los oyentes y a la sociedad en general un mensaje de plena actualidad y vigencia, meter el dedo en la llaga de una sociedad de arcaicos pilares basados en una moralidad y una forma de pensar y de concebir la realidad totalmente caducas, pero lo hizo de tal forma que nadie pudiera echárselo en cara o censurarle por ello. Después de todo, era una broma, una enorme y bien montada broma, pero sin embargo, ahí estaba la denuncia, ahí estaba el dardo lanzado para hacer pensar al respecto. Un ataque sibilino a los estamentos más conservadores de la sociedad británica. Nadie ha sabido hacer algo así con tanta inteligencia, con tanta maestría, con tanto atrevimiento y, al mismo tiempo, de forma tan ingeniosa, creando tal cantidad de personajes y medios imaginarios para disfrazar sus intenciones.

Entre los detalles irónicos y críticos hacia la sociedad encontramos las mismas iniciales de la Sociedad Literaria que patrocinaba el concurso en el que se había premiado a Gerald Bostock: S.L.A.G. Esta palabra, “slag”, significa “escoria” en inglés, por lo que es una forma de sugerir cuál es uno de los objetivos que persigue el disco: criticar, poner en evidencia a una sociedad acomodada y manipuladora, que en lugar de dedicarse a la búsqueda y promoción del talento y la creatividad original, se esfuerza por corromper tales valores y atributos por el simple hecho de no ser coincidentes con la forma de pensar que dicha sociedad considera adecuada o de buen gusto. Un ejemplo lo vemos en el hecho de que, en esa noticia de primera plana que aparece en el ficticio periódico, el poema de Gerald Bostock, al ser descalificado, permite que el primer premio vaya a otro, escrito por una niña de 12 años, y cuyo título es “He died to save the little children” (Murió para salvar a los niños pequeños), que simplemente ya por ese título deja claro que tiene que ser un poema política y religiosamente mucho más correcto, sin importar que su temática no aporte nada original.

De igual manera, y en lo referente a la crítica que supone este disco hacia las relaciones entre generaciones diferentes en el seno de una misma familia o sociedad, es relevante el hecho de que la noticia del embarazo de una amiga de catorce años por Gerald Bostock es finalmente descartado por el doctor, ya que un chico de ocho años es demasiado joven para poder dejar embarazada a una chica. Este detalle apunta hacia el desencuentro y la falta de entendimiento de los mayores con los jóvenes, ya que al pobre Gerald se le niega, incluso en los momentos más difíciles para él, la mera posibilidad de poder haber hecho algo que sólo se acepta en un adulto.

Se puede decir que este álbum marcó el inicio de la evolución de Jethro Tull en lo referente a su sonido más folk. A partir de él iríamos encontrando más y más aportaciones de este tipo de música a las composiciones de Anderson, hasta llegar a esas dos obras de arte del rock progresivo con influencias folk, que son “Songs from the Wood” y “Heavy Horses”. Difícilmente podrían haber existido ambos sin esa combinación de perfeccionismo, armonía y complejidad de arreglos que ya aparece en “Thick as a Brick”.

Mini Dato:

* “Thick as a Brick” ya merecía la consideración de obra maestra simplemente leyendo las doce páginas de ese periódico que conformaba su portada, un periódico concebido y escrito en su totalidad por Ian Anderson, Jeffrey Hammond y John Evans, que tardaron bastante más tiempo en concebirlo, diseñarlo y escribirlo, que en componer, arreglar y grabar la música que conformaba el disco. Sin duda, es una de las portadas más trabajadas de la historia del rock, una de las más originales y también una de las más inteligentemente realizadas. A día de hoy, el vinilo original, con el periódico a tamaño normal, es una pieza de coleccionista muy cotizada.

Orígen: U.K

Género: Prog Folk

Bitrate: 320 Kbps

01 – Thick As A Brick – Part 1
02 – Thick As A Brick – Part 2

Cortesía de This Rock Net y la Venganza de Saturno !!

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