Charles Dickens

El Guardavías (1866)

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“Sufriendo finalmente las heridas que la imaginación inflige a los que se confían a ella”

El 9 de junio de 1865, en torno a las tres y cuarto de la tarde, cientos de lectores sintieron un estremecimiento. A la altura de Staplehurst (en el sur de Inglaterra) los siete primeros vagones de un tren cayeron por un puente que en esos días estaba siendo reparado. En el octavo vagón viajaba Charles Dickens. Y llevaba entre sus manos el manuscrito de “Nuestro Amigo Común”. Hasta que pudieron ser rescatados, Charles Dickens tuvo que auxiliar a muchos heridos y contemplar a muchos muertos. Pero, como tantas otras veces, de la muerte nació el arte. Cuentan que Dickens no volvió a ser el mismo, que se consagró a terminar la novela que tenía entre manos y que poco a poco se fue apagando. Sin embargo este acontecimiento (hoy lo llamaríamos “traumático”) será la fuente de la que brotara el relato: El Guardavías.

Así, de un accidente macabro que casi acabó con la salud mental de Dickens, nace este relato de terror. Fue publicado en el año 1866 en la revista All the Year Round, revista fundada por Dickens y que conoció obras de autores como Wilkie Collins o Elisabeth Gaskell. El Guardavías es un relato en el que el autor mezcla terror y elegancia y demuestra que estos pueden ir de la mano. Se trata de un cuento de terror clasico, sin variantes en la trama, aunque el verdadero talento del autor es el contraste que nos crea con la tranquilidad de pausas y llanos apacibles, para luego sacudirnos con el horror psicologico que atormenta a sus personajes protagonistas. No es de esos cuentos que quitan el sueño por el sobresalto, sino de los que quedan en la memoria, de los que nos dejan preocupados. No te extrañes lector si, al finalizar el relato, cierras los ojos porque no quieres saber. En el fondo, nadie quiere saber.

Cortesía de Abrete Libro !!